Necesitaba abrevar su sed, además de descansar, sangraban de andar por esos caminos pedregosos, yo me quejaba continuamente, pero tu primo me animaba a continuar: “Si os hieren las piedras del camino, sonreíd porque camináis”. ¿Qué sabia reflexión! excelente relato el que nos ofrece la simpar Rocío Ruiz Corredor.
“Óleo a un olmo agónico” reflexión sobre la lucha por inmortalizar la belleza de un olmo moribundo. La autora, frustrada por no poder componer una oda poética, decide cambiar la pluma por el pincel y retratar al árbol en un lienzo, busca preservar la esencia del olmo, que sufre no solo de una enfermedad biológica, sino también de una melancolía profunda por la pérdida de su entorno y compañía. La obra destaca cómo el acto de crear puede ser un medio para enfrentar la tristeza y la pérdida.
—Es que yo cuando me siento en el sillón y lo inclina para mirarme la garganta y siento su cara tan cerca de la mía... “yo que soy tan guapa y artista, yo que me merezco un príncipe o un…” ya sé, ya sé, pensarás que no es romántico y tienes razón, sobre todo cuando me inspecciona las fosas nasales que parece un minero con la lupa en la frente entrando en un túnel…